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BUSCANDO BEBÉ

UNA MUJER EMPIEZA A SER MADRE EN EL MOMENTO EN QUE SE PLANTEA TENER UN HIJO

Nuestra familia: mamá Mayte, papá Ángel y Miguel.
Y en la foto falta nuestra perrita Luna.

Me llamo Mayte y en el momento de empezar con todo ésto tenía 28 añitos más o menos (ahora tengo 32 recién hechos). Y digo tenía 28 porque estoy en plena convicción de que una mujer empieza a ser madre en el momento en el que se plantea tener un hijo.

Llevábamos un tiempo planteándonoslo pero siempre ésta ese chascarrillo de » éste año hay mucho curro y dos bodas» «súmale las despedidas» «en cuanto pase tal evento nos ponemos» y un largo etcétera. Hasta que decidimos ponernos más en serio.

No teníamos miedo; pues dos personas jóvenes y treintañeros…..¡qué problema podrían tener al respecto!. Cuando además todo el mundo que nos rodeaba nos hablaba de su experiencia tan fácil y sencilla (aprendimos con el tiempo que la gente cuenta siempre verdades a medias). ¡Pues vamos a ello!.

Y el; «vamos a ello» se convierte en un; ¿»por qué c*** no llega»?.  En un sinfín de preguntas y en un montón de comentarios ridículos del tipo ¿»qué pasa que hay que ayudaros»?. En fin….

Desde un principio (intuición) mi pareja pensaba que era una «responsabilidad» suya. Así que sin perder tiempo decidió (con miedo) acudir a su médico de cabecera para solicitar un recuento espermático. Y
efectivamente….se cumplían las sospechas de que algo no funcionaba bien. De ahí; miedo incertidumbre y sobre todo un amplio sentimiento de culpabilidad por su culpa.

Conocíamos la clínica IVI por medio de unos familiares y tras consultarlo con ellos, acudimos. Contábamos por suerte con algunos ahorros para poder hacer frente de nuevo a pruebas para ambos). Mientras las mías salían muy bien, las suyas de nuevo caían en una negativa. De hecho (y habiendo creado una muy buena relación con  nuestra doctora a quien le pedí las cosas  claras desde el principio) nos comentaron que no éramos candidatos para inseminación sino que era preferible que realizáramos una In Vitro para poder garantizar resultados.

He de decir, además, que descubrimos gracias a ellas el porqué del problema de mi pareja. Desde hacía varios años (unos 16) él había tomado (por recomendación médica dermatológica) unas pastillas para el pelo. Y; efectivamente, las pastillas habían causado un serio problema en su calidad espermática. Eran pastillas que únicamente podían tomarse durante 2 años como MÁXIMO. Nos quedamos alucinados con todo…..y como siempre diré (siempre poniendo el chascarrillo).  «Cariño, te querré igual si te quedas calvito pero vamos a tener a nuestro bebé POR LOS PELOS» jejeje.

Y así fue….empezamos tratamiento y conseguimos muy buenos resultados. 9 embrioncitos. Sufrí una seria hiperestimulación que casi me lleva a un ingreso hospitalario y a algo más serio. Y tras tener que esperar 2 largos meses; me realicé las transferencia de mi pequeño osito (Mis pruebas de fertilidad eran muy buenas).

Y ahora tengo un bebé maravilloso de 9 meses. Que es una estrella caída del cielo y que lleva el nombre de mi hermano pequeño al que perdí hace muchos años.

He de decir que mis inicios en la maternidad fueron un desastre y sufrí una severa depresión posparto pero que mi capacidad y mi cabezonería me hicieron fuerte y tenaz para saber abordarla y aprender de ello.

Aprendí que; una vez que eres madre no puedes dejar de ser mujer, ni hija, ni pareja, ni amante, ni amiga. Que ser madre no es perder identidad propia y que, a pesar de que éste camino es exhausto y te deslumbra en ocasiones, puede ser el camino más honesto que una mujer pueda vivir jamás. Aprendí tambien que no hay mejores o peores madres; que solo hay madres y que siempre siempre seré la mejor madre para mi hijo y él será mi mejor apuesta.

Con mi (nuestra) historia pretendo ayudar a todas aquellas parejas estigmatizadas por una sociedad llena de tabúes y de falsos ápices de avance. Una sociedad que aún sigue sin percibir este tipo de problemática como algo honesto y cada vez (por desgracia) más común. Mis mejores ánimos desde éste lado del arcoiris. Lado al que; estoy convencida de que muchas más parejas llegarán.

Y hasta aquí mi historia (nuestra historia en realidad). Cargada de realismo, de nostalgia y un montón de sentimientos encontrados. Una historia que me ha hecho madre sí, pero que también me ha hecho más mujer y mejor hija.

Nuestra historia arcoiris tiene nombre. Nombre propio; MIGUEL ❤

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