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INFERTILIDAD

MI HISTORIA CON LA INFERTILIDAD. CAPÍTULO 1

Playa de Major, 16 de noviembre de 2017.
El día que dio comienzo mi camino por el mundo de la Infertilidad.

“Quedarte embarazada de forma natural es prácticamente imposible”. Esta frase nunca se borrará de mi cabeza. Era noviembre de 2017 y mi mundo se vino abajo. 

¿Pero qué es lo que me pasaba? ¿Por qué había llegado a ese punto?.

En abril de 2011 regresando de un viaje con mi madre a Budapest para ver a mi hermana que en aquella época vivía allí, hicimos escala en el aeropuerto de Barcelona. Yo por aquel entonces siempre llevaba fulares y recuerdo que me lo saqué porque hacía calor. Mi madre me miró asustada y me dijo “Berta, ¿qué tienes en el cuello? Mi reacción inmediata fue tocármelo y notar como un bulto. Imaginad cómo fue el vuelo Barcelona – Santiago, preocupadas por no saber qué me pasaba. En cuanto aterrizamos nos fuimos directas al hospital y allí, tras hacerme pruebas, me dijeron que tenía un bocio por un problema en mi tiroides. Ahí empezó mi historia.

Budapest, abril 2011.
Viaje a Budapest con mi madre para ver a mi hermana.

En septiembre de 2014 falleció mi abuela materna, y mi vida cambió por completo. Ella y yo teníamos una relación única, yo era su niña y su ausencia me dejó muy tocada. Unas semanas después mi cuerpo empezó a manifestar cambios que todos los médicos achacaban al bache emocional que estaba viviendo. A día de hoy, creo que efectivamente mi cuerpo vivió una crisis emocional muy importante pero los problemas ya estaban ahí, simplemente la muerte de mi abuela hizo que se manifestaran. Mi barbilla se llenó de granos internos dolorosos, mi pelo se volvió más seco y quebradizo, comencé a dormir muy mal, a tener desajustes en la regla y a sentirme más cansada. 

Si por algo me caracterizo es por ser una persona luchadora y no rendirme nunca hasta conseguir lo que quiero y estando mi salud en juego, obviamente no iba a parar hasta que alguien me dijera qué estaba pasando dentro de mí. Muchos de los médicos que visité creo que incluso pensaron que era hipocondríaca (pero la verdad que me importó bien poco). 

En el 2017, mi pareja y yo empezamos a plantearnos la idea de ser padres y por eso decidí ir a hacerme un chequeo. Pero como ninguno de l@s endocrin@s que me habían visto hasta el momento se habían preocupado por averiguar la causa de mi problema de tiroides, decidí probar con una nueva endocrina a la que había empezado a ir mi madre. Sin ella mi embarazo no habría sido posible. Ya en la primera consulta mostró interés por mi caso y decidió hacerme pruebas que hasta el momento nunca me habían hecho. Los resultados fueron claros y ella también. La mayoría de mis hormonas mostraban valores fuera del rango normal y reflejaban que había un problema autoinmune que no solo había atacado a mi tiroides sino que a mis ovarios. Imaginad cómo me sentí, me vine abajo y la rabia se apoderó de mí. Años yendo de médico en médico explicándoles que algo en mí no estaba bien y nadie me había tomado enserio. 

Mi doctora me mandó ir al ginecólogo para que me hiciera una medición de mi reserva ovárica, sabiendo ya de antemano que los resultados no iban a ser buenos.

Lisboa, noviembre 2017.
Después de recibir la peor de las noticias, mi pareja y yo nos escapamos a Lisboa para desconectar y volver con fuerza para empezar la lucha.

Y no se equivocaba. Con 29 años tenía un recuento de 7 folículos, lo que viene a ser un valor acorde con una mujer pre menopáusica. 

¿Y ahora qué?

En próximos posts os iré contando cada una de las etapas que vivimos para poder llegar a tener a Tiago.

¡Hasta la próxima semana y recordad que está prohibido fijar límites!

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